viernes, 13 de abril de 2018

Fwd: INVITACIÓN PRESENTACIÓN LIBRO "MATRIMONIO, CORAZÓN DE LA FAMILIA"


---------- Mensaje reenviado ----------
De: ccll-andalucian <ccll-andalucian@encuentromatrimonial.com>
Fecha: 11 de abril de 2018, 22:02
Asunto: INVITACIÓN PRESENTACIÓN LIBRO "MATRIMONIO, CORAZÓN DE LA FAMILIA"
Para: delegaciondemedios@diocesisdejaen.es, delegacionfamiliayvidajaen@gmail.com, apostoladoseglar@diocesisdejaen.es
Cc: maslcalatrava@hotmail.com


Queridos amigos:

Como ya os comentamos en fechas pasadas, Encuentro Matrimonial (EM) de España va a presentar el libro "Matrimonio, corazón de la familia", una experiencia pastoral de Encuentro Matrimonial a la luz de Amoris laetitia, escrito por Ángel López Cantero, sacerdote de la Congregación de Hijos de la Sagrada Familia y miembro activo de EM.

Para la Comunidad de EM de Andalucía Norte (Córdoba, Granada y Jaén), es una dicha poder celebrar este evento en nuestra ciudad y proclamar que estar enamorado es la manera que Dios tiene para motivarnos a amar y dar a conocer que el matrimonio es el núcleo donde se enfoca la pastoral de EM, el matrimonio es el corazón de la familia.

Resaltar la belleza del matrimonio como vocación de un amor adulto y responsable. Vocación que responde a  la mayoría de los hombres y mujeres que en ella ven posible la felicidad. Una felicidad tejida con las dificultades propias de la vida humana, pero que frente a ellas, es posible mantener una relación de amor donde se posibilita la felicidad humana.

Os adjuntamos invitación al acto, así como os pedimos que deis traslado de la misma a todos los movimientos de nuestra Diócesis.

20 de abril de 2018, a las 19:00 horas
Salón de actos del Seminario Diocesano (C/ Juan Montilla, 1) de Jaén

Esperamos contar con vuestra presencia.

Un abrazo fraterno,

Joaquín+Susi con Miguel Ángel
Coordinadores Locales
Comunidad EM Andalucía Norte (Córdoba, Granada y Jaén)

jueves, 22 de febrero de 2018


La exhortación apostólica Amoris Laetitia clave para afrontar los nuevos retos pastorales de la familia


Monseñor Mazuelos Pérez inició su ponencia destacando que “son muchos los cambios que en poco tiempo nuestra sociedad ha experimentado”. El término “familia” o “unidad familiar” ya no es un vocablo univoco, sino que bajo este paraguas “se recogen multitud de realidades diversas que nos están demandando distintas respuestas pastorales que debemos afrontar con valentía, basadas en una solida formación y a la luz del mensaje evangélico de esperanza y verdad”. En este punto, el Prelado de Asidonia-Jerez remitió al  segundo capítulo de Amoris Laetitia, dónde se hace un análisis acertado de las nuevas realidades fruto del cambio antropológico, social e ideológico del mundo de hoy. Cambios a los que se deben hacer frente sin complejos y sin miedos. “Es una gran riqueza la que atesoramos: la verdad del amor humano y de la unión sacramental entre el hombre y la mujer”. Riqueza que hemos de presentar sin miedos y abiertamente sabedores que, ya cómo Iglesia, hemos pasado por momentos de dificultad en la presentación de nuestro mensaje en contraposición a la mentalidad social predominante, como en la primeras comunidades cristianas que surgieron bajo el Imperio Romano en las que la belleza de la vida familiar y conyugal cristiana, a pesar de todos los problemas que conlleva, fue lo suficientemente atractiva para vencer a la cultura dominante.
El Obispo destacó que son tres los ejes fundamentales que deben inspirar las respuestas pastorales ante los desafíos actuales. En primer lugar, “ofrecer aliento, estímulo y ayuda a las familias en su entrega y en sus dificultades”. Ayudando a la consistencia de los matrimonios cristianos, ya desde sus primeros años, haciéndolos crecer, apoyándolos y acompañándolos, siguiendo “la pedagogía del amor”, que tan bellamente explicada encontramos en los capítulos IV, V y VI de la Exhortación Apostólica del Papa Francisco. En segundo lugar, “acompañar a los fieles en situación irregular para sepan y sientan que son parte de la Iglesia”. Aplicando “la ley de la gradualidad”, en la que debemos tener en cuenta, que las reglas generales no se han de aplicar estrictamente a cada situación en particular sin tener previamente en cuenta la complejidad de cada situación, desde el discernimiento. Y en tercer lugar, “sentirnos todos desafiados por el Capítulo VIII que, ciertamente, llama a los pastores y a los que trabajan en el apostolado de la familia a escuchar con sensibilidad a cualquier persona que se sienta herida y a ayudarla a experimentar el amor incondicional de Dios”. Especialmente, tal y como se puso de manifiesto en el dialogo posterior a la charla, hacia aquellos hermanos nuestros víctimas de la ideologías predominantes avaladas y respaldadas por las leyes LGTBI.
Ésta fue la tercera de las cuatro sesiones que componen las XXX Jornadas Culturales de Santo Tomás de Aquino. El Obispo fue presentado por el Vicario General de la Diócesis, D. Francisco Juan Martínez Rojas y el Rector del Seminario, D. Juan Francisco Ortiz González. Numeroso público ocupaba, como en días anteriores, el salón de actos del Seminario, entre otros acudió el Obispo emérito de Cádiz y Ceuta, el jiennense Don Antonio Ceballos, así como sacerdotes, seminaristas, y miembros de distintas Delegaciones episcopales. Hoy clausurará las Jornadas el Obispo de Jaén, Don Amadeo Rodríguez Magro, quien presentará a Don Fernando Sebastián, Cardenal Presbítero de Santa Ángela de Merici y Arzobispo emérito de Pamplona – Tudela, que ofrecerá la conferencia, “La transmisión de la fe en la familia”.
Ricardo Cobo
Delegación de Familia y Vida

viernes, 16 de febrero de 2018

JORNADAS SANTO TOMAS

Hola, la semana que viene es la semana cultural de Santo Tomás de Aquino y las conferencias son geniales, los temas de actualidad y muy interesantes y el lemas nos pilla de plano a las familias. Los ponentes son de lujo, que sólamente con saludarlos nos damos por satisfechos, cuanto más que nos van a dar su sabiduría. Si puedes, acude que te hará bien.




lunes, 5 de febrero de 2018

I Encuentro Diocesano de Novios



“De Romeo y Julieta al a Amoris Laetitia”


El Obispo de Jaén, Don Amadeo Rodríguez Magro, recibió, en la tarde del sábado, a 66 novios, de distintas localidades de la Diócesis, a quienes trasmitió la firme determinación de la Iglesia por hacerse presente en todas las realidades y circunstancias humanas. Con gozo, la Iglesia quiere estimular, orientar y ayudar a esos jóvenes, que en la etapa final de su noviazgo, se disponen a decir un “sí” para siempre, y a quienes el Obispo exhortó a profundizar en el verdadero sentido del amor, del compromiso y de la grandeza y riqueza de la vida conyugal, que en breves fechas todos los presentes se disponen a iniciar.
El Encuentro diocesano de Novios, que se celebra por primera vez en la Diócesis, ha pretendido ser una jornada de reflexión, participación y convivencia en vísperas del día de San Valentín, que muchas veces, como indica el Papa Francisco, es mejor aprovechado por los comerciantes que por la creatividad de nuestras iniciativas pastorales. Los participantes, procedentes de 26 parroquias de toda la Diócesis, siendo las parroquias de Martos, de Pegalajar y la de la Merced de Jaén las que más novios enviaron, presentaban una edad media de 29 años, con una duración media de noviazgo de siete años y medio.
El evento, celebrado en la Iglesia de la Merced, de Jaén capital, comenzó con una charla bajo el lema “Lo que Romeo y Julieta se perdieron” en la que los novios profundizaron sobre las etapas del amor y los aspectos más característicos de cada una de ellas. Un recorrido que abarcó desde el amor romántico, ese basado casi exclusivamente en lo sentimientos, hasta el amor espiritual, donde se ponen en juego todas las esferas de la persona desde la genitalidad, pasando por el ámbito de los sentimientos, hasta el aspecto de la voluntad y de la espiritualidad, fundamentado en una decisión firme, decidida y consecuente.

Posteriormente, en la Capilla, Don Amadeo, tomando como base el conocido himno de la Caridad de San Pablo a Corintios, les dedicó a los novios unas palabras de ánimo desde “la profunda alegría que le suponía constatar que el ‘milagro del amor’ entre el hombre y la mujer se sigue haciendo presente en muchos jóvenes, que habiendo empezado ya un camino de conocimiento mutuo y comprensión,  se encuentran seguros para dar el paso definitivo en el matrimonio a un amor para siempre, desde una decisión libre, generosa, pensada, valiente”… En sus palabras, les recordó que “la fidelidad en el matrimonio cristiano es también un don de Dios, y que es necesaria la gracia de Cristo para que el egoísmo, la rutina, los imprevistos, las dificultades no empañen y debilite el amor”. Tras unos momentos intensos de oración el Obispo diocesano, bendijo el amor de los presentes, saludándolos personalmente, uno a uno,  y entregándoles un pequeño recuerdo del encuentro y unas frases de la exhortación del Papa Francisco, Amoris Laetitia.
Tras reponer fuerzas con una chocolatada, los novios que participaron en este encuentro tuvieron la oportunidad de disfrutar de una visita romántica por el casco antiguo de la capital, de la mano de la guía turística Eva Mª de Dios. Gran colofón a esta jornada organizada por la Delegación Episcopal de Familia y Vida con la intención de celebrar de otra forma el día de San Valentín.




martes, 9 de enero de 2018

I Encuentro de novios organizado por la Delegación de Familia y Vida


La Delegación diocesana de Familia y Vida ha organizado, para el próximo 3 de febrero, el I Encuentro de novios. Se desarrollará durante la tarde del 3 de febrero, a partir de las 17 horas en la Iglesia de Nuestra Señora de La Merced de Jaén, y concluirá en la Plaza del Pósito a las 21:30 horas.
Este Encuentro nace impulsado por las indicaciones del Papa Francisco, que pide a los católicos que “no desperdicien ninguna oportunidad para mostrar la belleza del matrimonio cristiano” a la vez que invita a aprovechar ocasiones como la del día de San Valentín “que en algunos países es mejor aprovechado por los comerciantes que por la creatividad de los pastores“. (A.L 208).
Con esta convivencia, la Delegación de Familia y Vida pretende  que los novios tengan un tiempo especial para profundizar sobre “el camino de conocimiento y aprendizaje mutuo”.
El esquema de este encuentro es:– Acogida
– Oración
– Charla: “Lo que Romeo y Julieta se perdieron”
– Bendición de los novios
– Merienda y convivencia
– Paseo romántico y visita guiada por la ciudad de Jaén
Las parejas interesadas, para poder participar, deberán inscribirse en esta dirección electrónica o enviando sus datos personales al correo electrónico: delegacionfamiliayvidajaen@gmail.com.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

ENCUENTRO MUNDIAL DE LAS FAMILIAS EN DUBLIN


ENCUENTRO MUNDIAL DE LAS FAMILIAS EN DUBLIN

Dublín, Irlanda, ha sido elegida por el Papa Francisco como sede del Encuentro Mundial de las Familias que se llevará a cabo del 21 al 26 de agosto de 2018, bajo el lema “El Evangelio de la Familia: Alegría para el Mundo”. 
Este evento internacional que se realiza cada tres años congrega a familias de todo el mundo para celebrar, rezar y reflexionar acerca de la importancia del matrimonio y la familia como piedra angular de nuestras vidas, la sociedad y la iglesia.

MOMENTOS CENTRALES DEL EVENTO:

  • 21 de agosto, Apertura Nacional del Encuentro Mundial de las Familias 2018. Se realizará en forma simultánea en todas las diócesis de Irlanda.
  • 22 al 24 de agostoCongreso de tres días, con reflexión diaria sobre el tema “El Evangelio de la Familia: Alegría para el Mundo” elegido por el Santo Padre. El congreso comprenderá un programa enriquecedor para adultos con importantes oradores, talleres, charlas, testimonios y debates; un programa motivador y apasionante para los jóvenes y actividades divertidas para los niños. También habrá celebración diaria de la eucaristía, actividades de oración, ferias, eventos culturales y conciertos de música.
  • Sábado 25 de agostoFestival de las Familias. Comprenderá un evento estilo concierto en un ambiente de alegría, reflexión y oración. Familias de todos los continentes compartirán historias personales de fe.
  • Domingo 26 de agostoSolemne Celebración Eucarística. Cierre del Encuentro Mundial de las Familias 2018 con una misa que reunirá a miles de personas de Irlanda y el mundo entero.

lunes, 24 de abril de 2017

VIGILIA PENTECOSTÉS. SAL


VIGILIA DE PENTECOSTÉS

VIGILIA DIOCESANA DE PENTECOSTES

Desde la Delegación diocesana de Familia y Vida y la Delegación de Apostolado Seglar de Jaén, se está organizando la VIGILIA DIOCESANA DE PENTECOSTÉS
que presidirá nuestro obispo Don Amadeo el próximo 3 de junio.

Durante las próximas semanas se enviarán algunos mensajes como preparación a la misma

FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN

viernes, 17 de marzo de 2017

viernes, 24 de febrero de 2017

TERAPIA DELPERDÓN



NUEVO FIN DE SEMANA DE ENCUENTRO MATRIMONIAL

                                                                                          

 Queridos amigos:

Somos Joaquín y Susi, matrimonio que pertenecemos a Encuentro Matrimonial, Comunidad de Andalucía Norte (Jaén, Granada y Córdoba).
Junto con Javier, sacerdote escolapio, en la actualidad llevamos el servicio de la Coordinación Local de la Comunidad de Andalucía Norte.

Queremos informaros que los próximos días 17, 18 y 19 de marzo de 2017, en  el Seminario  Diocesano de Jaén, se celebrará un Fin de Semana (FDS) de Encuentro Matrimonial (EM).

La principal visión de EM es “amar más y mejor, de acuerdo con el mandato del Señor: “Amaos unos a otros como yo os he amado”.
La misión es proclamar el valor y la belleza de los sacramentos del Matrimonio y del Sacerdocio en la Iglesia y en el mundo.

El FDS es un tiempo sin los agobios del día a día pensado para dar a las parejas la oportunidad de revisar cómo están en su relación. Es un tiempo para compartir sentimientos, esperanzas, desilusiones, gozos…, y encontrar de nuevo a la persona de la que nos enamoramos, volver a encontrar la ilusión y la felicidad de los primeros tiempos de nuestra relación junto a la persona que escogimos para compartir nuestra vida.
Por medio de ejemplos reales de su vida, un equipo formado por dos o tres matrimonios y un sacerdote enseñan una sencilla técnica de comunicación que es muy útil para la relación de pareja, de familia y en cualquier otro ámbito de la vida. Se habla de experiencias, no de teorías.

El FDS está orientado estrictamente a cada pareja individual, sacerdote y consagrado/a. Las charlas se dan a todo el grupo de asistentes.
El FDS está planteado de tal modo que los sacerdotes y consagrados/as pueden participar plenamente. Los principios de amor, compromiso y efectiva comunicación se traducen también a la relación entre un sacerdote y su parroquia, comunidad religiosa o cualquier otro grupo con el que desarrolle su ministerio. Los sacerdotes y consagrados/as que han asistido a un FDS de Encuentro Matrimonial consideran la experiencia como de “fortalecimiento vital”.

Todos aquellos matrimonios, sacerdotes y consagrados/as que estén interesados en vivir este FDS, pueden contactar en la siguiente dirección de correo:


Nos gustaría, si es posible, que nos ayudéis a difundir en la Diócesis de Jaén la celebración de este FDS.

Os agradecemos de antemano vuestra inestimable colaboración.

            Un abrazo,
Joaquín+Susi con Javier

JORNADA POR LA VIDA

MATERIALES DE LA C.E.E. PARA JORNADA POR LA VIDA

domingo, 12 de febrero de 2017

CARTA PRESENTACIÓN DE LOS NUEVOS DELEGADOS


Nombramiento de los nuevos Delegados Diocesanos de Familia y Vida

Con fecha 30 de Enero de 2017, el Sr. Obispo ha efectuado el siguiente nombramiento:
El matrimonio formado por D. Juan de Dios García Bonilla y Dª Isabel Sánchez Gómez son nombrados Delegados Diocesanos de Familia y Vida.
Jaén, 10 de febrero de 2017

lunes, 2 de enero de 2017

jueves, 14 de enero de 2016

Encuentro de Responsables de Movimientos Familiares y Agentes de Pastoral Familiar





Horario del Encuentro
 
10:30 Acogida
 
10:45 Oración
 
11:00 Desarrollo de los Temas
 
12:30 Coloquio
 
13:00 Reunión Responsables



Temas a Desarrollar :

1.- Comentario sobre la Relatio Synodi, destacando el Capitulo III; Familia y acompañamiento pastoral. (Situaciones complejas, acompañamiento en estos casos, discernimiento e integración eclesial)
Ponente: D. Francisco de la Torre Tirado. Delegado Episcopal de Familia y Vida

2.- Comentario al Motu Proprio Mitis Iudex Dominus Iesus sobre la reforma del proceso canónico para las causas de declaración de nulidad en el Código de Derecho Canónico.
Ponente: M.I. Sr. D. Pedro José Martínez Robles. Vicario Judicial.

miércoles, 13 de enero de 2016

ENCUENTRO DE RESPONSABLES DE MOVIMIENTOS FAMILIARES Y PASTORAL FAMILIAR

 
La Delegación Episcopal de Familia y Vida, como viene haciendo todos los años, a mediados de enero, y siguiendo el mandato de nuestro obispo D. Ramón de comunión entre los movimientos familiares de nuestra diócesis y agentes de pastoral familiar de nuestras comunidades, es una exigencia y un placer convocaros un año más a este encuentro de invierno para compartir un rato y que a la vez nos sirva, entre otros a la Delegación como orientación en nuestra tarea.
 
Este año de la MISERICORDIA, podemos llamarlo a así y coincidiendo con el  Sínodo que hemos vivido, también llamado de la Familia, hemos creído oportuno aunar estos dos grandes títulos y ver por un lado un pequeño resumen de lo que en el Sínodo se ha hablado y por otro lado qué podemos hacer con los matrimonios rotos que necesitan de la Misericordia de Dios.
 



 

lunes, 26 de octubre de 2015

Homilia del papa francisco en la Misa Final del Sínodo de la Familia


Las tres lecturas de este domingo nos presentan la compasión de Dios, su paternidad, lo que se revela definitivamente en Jesús. El profeta Jeremías, en pleno desastre nacional, cuando el pueblo es deportadas por el enemigo, anuncia que "el Señor salvó a su pueblo, el resto de Israel" (31: 7).¿Y por qué lo ha hecho? Él es el Padre (cf. 31: 9); y como el Padre cuida de sus hijos, los acompañar en el camino, apoya "a los ciegos y los cojos, la mujer embarazada y la que da a luz" (31: 8).

Su paternidad les abre un camino accesible, una un camino de consuelo después de tantas lágrimas y tantas amarguras. Si el pueblo permanecen fieles en la búsqueda de Dios, incluso en un país extranjero, Dios cambiará su cautiverio en libertad, su soledad en comunión y lo que el pueblo hoy siembra con lágrimas, mañana lo recogerá con alegría ( Salmo 125: 6).

Con el Salmo, también nosotros hemos expresado la alegría que es el fruto de la salvación del Señor: "Nuestra boca se llenó de sonrisas y nuestra lengua de canciones" (125, 2). El creyente es una persona que ha experimentado la acción salvadora de Dios en su propia vida.


Y nosotros los pastores, experimentamos lo que significa sembrar con fatiga, a veces llorando, y alegrarnos por la gracia de un cultivo que siempre supera nuestras fuerzas y nuestras capacidades. El pasaje de la Carta a los Hebreos nos mostró la compasión de Jesús. También Él "se ha recubierto de debilidad" (5: 2), para sentir compasión por aquellos que están en la ignorancia y el error.

Jesús es sumo sacerdote, grande, santo, inocente, pero al mismo tiempo es el sumo sacerdote que participó de nuestra debilidad y ha sido probado en todo como nosotros, menos en el pecado (cf. 4: 15). Por ésto es el mediador de la alianza nueva y definitiva que nos da la salvación.
El evangelio de hoy se conecta directamente a la primera lectura: así como el pueblo de Israel fue liberado gracias a la paternidad de Dios, así Bartimeo fue liberado gracias a la compasión de Jesús.


Jesús acaba de salir de Jericó. Y a pesar de haber apenas empezado el camino más importante, el camino a Jerusalén, se detiene para responder al clamor de Bartimeo.

Se deja tocar movido por su solicitud, se involucra en su situación. No se contenta con darle una limosna, sino que quiere encontrarlo personalmente. No le da ni indicaciones ni respuestas, pero le plantea una pregunta: "¿Qué quieres que yo haga por ti" (Mc 10, 51).

Podría parecer una pregunta inútil: ¿qué podría desear un ciego sino la vista? Y, sin embargo, con esta pregunta realizada "cara a cara", directa, pero respetuosa, Jesús nos muestra que quiere escuchar nuestras necesidades.Desea con cada uno de nosotros un diálogo hecho de vida, de situaciones reales, que no excluya nada ante Dios.

Después de curarlo, el Señor le dice al hombre: "Tu fe te ha salvado" (10, 52). Es hermoso ver cómo Cristo admira la fe de Bartimeo, confiando en él. Él cree en nosotros más de lo que creemos en nosotros mismos.

Hay un detalle interesante. Jesús pide a sus discípulos que vayan y llamen a Bartimeo. Éstos se dirigen a los ciegos utilizando dos expresiones que sólo Jesús usa en el resto del Evangelio.

En primer lugar, le dicen: "Coraje", una palabra que significa literalmente "ten confianza, anímate". De hecho, sólo el encuentro con Jesús le da al hombre la fuerza para afrontar las situaciones más graves.

La segunda palabra es "Levántate!", como Jesús le había dicho tantas personas enfermas, tomándolas de la mano y curándalos. Los suyos se limitan a repetir las palabras de aliento y liberadoras de Jesús, que conduce directamente a él sin prédicas.


A ésto están llamados los discípulos de Jesús, también hoy, sobre todo hoy: poner al hombre en contacto con la misericordia compasiva que salva.

Cuando el grito de la humanidad se convierte, como Bartimeo, aún más fuerte, no hay otra respuesta que hacer nuestras las palabras de Jesús, y sobre todo imitar su corazón. Las situaciones de miseria y los conflictos son para Dios ocasiones de misericordia. Hoy es tiempo de la misericordia!

Pero hay algunas tentaciones para los que siguen a Jesús. El Evangelio destaca al menos dos. Ninguno de los discípulos se detiene, como hace Jesús. Siguen caminando, avanzando como si nada. Si Bartimeo es ciego, ellos son sordos: su problema no es problema de ellos.


Corremos ese riesgo: frente a los continuos problemas, lo mejor es seguir adelante, sin dejarnos molestar. Así al igual que aquellos discípulos, estamos con Jesús, pero no pensamos como Jesús. Estamos en su grupo, pero perdemos la apertura del corazón, perdemos la admiración, la gratitud y entusiasmo y corremos el riesgo de convertirnos en "habituados a la gracia". Podemos hablar de Él y trabajar para Él, pero vivir lejos de su corazón, que se inclina hacia quien está herido.

Esta es la tentación de una "espiritualidad del espejismo": podemos caminar a través de los desiertos de la humanidad no ver lo que realmente existe, sino lo que nos gustaría ver; somos capaces de construir visiones del mundo, pero no aceptamos lo que el Señor pone delante de los ojos. Una fe que no hecha raíces en la vida de las personas permanece estéril y en lugar de oasis, crea otros desiertos. 

Hay una segunda tentación, caen en una "fe que sigue un programa". Podemos caminar con el pueblo de Dios, pero tenemos nuestra planilla de marcha, donde se planeó todo: sabemos a dónde ir y cuánto tiempo debe pasar; todos deben respetar nuestros ritmos y cualquier inconveniente nos perturba.

Corremos el riesgo de llegar a ser como "muchos" del Evangelio que pierden la paciencia y reprenden a Bartimeo. Poco antes habían reprendido a los niños, ahora al mendigo ciego: molesta o no está a la altura debe ser excluido.

Jesús, por el contrario, desea incluir sobretodo a quien está relegado al margen y le se dirige a Él gritándole. Estos, como Bartimeo, tienen fe, porque saber que uno necesita la salvación es la mejor manera de encontrar a Cristo. Y al final, Bartimeo comienza a seguir a Jesús por el camino (cf. 10, 52). No sólo recupera la vista, pero se une a la comunidad de quienes caminan con Jesús.



Queridos hermanos sinodales, caminamos juntos. Les agradezco por el camino que hemos compartido con la mirada fija en el Señor y los hermanos, en la búsqueda de senderos que el Evangelio indica a nuestro tiempo para anunciar el misterio de amor de la familia.

Continuamos por el camino que el Señor desea. Pidámos a Él una mirada sana y salvada, que sepa difundir luz, porque recuerda el esplendor que lo ha iluminado. Sin dejar nunca ofuscarnos por el pesimismo y por el pecado, buscamos y vemos la gloria de Dios que brilla en el hombre vivo.

Fuente : Zenit

jueves, 22 de octubre de 2015


miércoles, 21 de octubre de 2015

Sinodo : Concluyen los círculos menores.


Los cardenales Sistach y Suárez Inda señalan que se han levantado temas además de los desafíos

El Sínodo de los Obispos sobre la familia se encuentra en el segundo día de la semana final. Ayer en la Sala de prensa de la Santa Sede, tres cardenales indicaron cómo proceden los trabajos; el arzobispo de Barcelona, el español Lluís Martínez Sistach; el mexicano de Morelia, Alberto Suárez Inda; y el sudafricano de Durban, y vicepresidente del Sínodo, Wilfrid Fox Napier, OFM.

El cardenal español consideró importante que además de los desafíos hayan salido otros aspectos. Por ejemplo sabemos que “se casan para ser felices, hay que procurar que sean felices y tengan vida”. Por lo tanto la preparación es importantísima. Y que “hayan tenido un encuentro personal con Jesús”. Otro de los aspectos ha sido “que prevenir es mejor que curar”.

Por su parte, el cardenal Suárez Inda calificó al presente Sínodo, de “experiencia impactante”, porque nos permitió “tocar la realidad en su situación dolorosa” pero también positiva para animar a las familias, precisando  que “es muy importante la doctrina, pero ésta no es teoría”, sino “la visión que Cristo nos permite tener”, con una mirada compasiva, de la marcha de la historia y en particular de las familias heridas.

martes, 20 de octubre de 2015

El Sínodo de los Obispos, iniciado el pasado domingo 4 de octubre, entra en la semana final.

Para explicar lo que está sucediendo, en la Sala de Prensa de la Santa Sede expusieron el patriarca Latino de Jerusalén, Fouad Twal; el arzobispo australiano, metropolita de Brisbane y relator de un Círculo menor, Mark B. Coleridge; y monseñor Enrico Solmi, obispo italiano de Parma, acompañados por el director de la oficina de prensa de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi.

El patriarca ha asegurado sentirse estos días “en familia, como en casa”, viviendo un signo bellísimo de colegialidad. Asimismo ha precisado que es normal que haya diversidad de opiniones porque “venimos de contextos diferentes, los desafíos no son los mismos. Aunque también los hay que son comunes”. Por eso, ha indicado que hay un punto que les reúne a todos y es que “todos queremos el bien de las familias”. Subrayando el intenso trabajo de estas dos semanas, el patriarca ha indicado que “no hay un aspecto de la familia que no haya sido tratado”.

Por su parte, monseñor Coleridge ha observado que el trabajo no termina porque “el camino del Sínodo continúa”. Además, ha recordado que “este es un Sínodo pastoral, se necesita la doctrina pero es primordialmente un Sínodo pastoral”. 

Monseñor Enrico Solmi ha asegurado que estos días se vive un fuerte sentido de catolicidad de la Iglesia, “venir a Roma y encontrar el mundo”. Al respecto ha indicado que en al Aula llegan “todas las familias del mundo con sus particularidades”. Y el Sínodo, ha observado, continúa el clima del año pasado, “hablar con franqueza” aunque haya distintos pensamientos y opiniones.

Finalmente ha deseado que el Sínodo sepa incidir en la vida de la Iglesia, poniendo a la familia en el lugar que le corresponde en la Iglesia. “Y espero que esto puede convertirse en una señal fuerte para nuestra sociedad y nuestros países que a menudo se olvidan sistemáticamente de la familia”.

Por otro lado, el arzobispo australiano ha comentado las palabras del papa Francisco en ocasión del 50º aniversario del Sínodo de los Obispos. Según el prelado, se ha tratado de un discurso “programático”, “el más importante del Sínodo. Lo que más me ha conmovido --ha explicado-- es que ha hablado de la sinodalidad en toda la Iglesia. Y en este contexto el Papa habla de colegialidad episcopal. Es la eclesiología del Concilio Vaticano II.
 
 
Fuente : Zenit

miércoles, 7 de octubre de 2015

Fábrica de esperanza



Las palabras del Papa Francisco en la Vigilia de oración del Sínodo en la Plaza de San Pedro: "Iluminar la noche del hombre"
  
”Vale la pena encender una pequeña vela en la oscuridad que nos rodea? No se necesitaría algo más para disipar la oscuridad?".
 
Con estas preguntas el Papa Francisco dio comienzo a la Vigilia de Oración organizada por la Conferencia Episcopal Italiana en la Plaza de San Pedro el sábado 3 de octubre, víspera del Sínodo Ordinario sobre la familia. El Papa Francisco invitó a que se rezara para que el Sínodo "sepa reorientar la experiencia conyugal y familiar hacia una imagen plena del hombre; que sepa reconocer, valorizar y proponer todo lo bello, bueno y santo que hay en ella; abrazar las situaciones de vulnerabilidad que la ponen a prueba: la pobreza, la guerra, la enfermedad, el luto, las relaciones laceradas y deshilachadas de las que brotan dificultades, resentimientos y rupturas; que recuerde a estas familias, y a todas las familias, que el Evangelio sigue siendo la «buena noticia» desde la que se puede comenzar de nuevo".
 

 
 

"Cada familia es siempre una luz, por más débil que sea, en medio de la oscuridad del mundo", continuó el Papa antes de citar el impacto que recibió Charles de Foucauld al descubrir la espiritualidad que emana de Nazaret: "Para entender hoy a la familia, entremos también nosotros en el misterio de la Familia de Nazaret, en su vida escondida, cotidiana y ordinaria, como es la vida de la mayor parte de nuestras familias, con sus penas y sus sencillas alegrías; vida entretejida de paciencia serena en las contrariedades, de respeto por la situación de cada uno, de esa humildad que libera y florece en el servicio; vida de fraternidad que brota del sentirse parte de un único cuerpo".

Lugar de "santidad evangélica", "discernimiento" y "gratuidad", pero también de "presencia discreta, fraterna y solidaria", la familia "nos enseña a salir de nosotros mismos para acoger al otro, a perdonar y ser perdonados". Una Iglesia, que es familia, según el Papa "sabe presentarse con la proximidad y el amor de un padre, que vive la responsabilidad del custodio, que protege sin reemplazar, que corrige sin humillar, que educa con el ejemplo y la paciencia". La Iglesia también es una casa abierta, "lejos de grandezas exteriores, acogedora en el estilo sobrio de sus miembros y, precisamente por ello, accesible a la esperanza de paz que hay dentro de cada hombre, incluidos aquellos que –probados por la vida– tienen el corazón lacerado y dolorido. Esta Iglesia – subrayó el Papa - puede verdaderamente iluminar la noche del hombre".

 

martes, 29 de septiembre de 2015

HOMILÍA DEL SANTO PADRE SANTA MISA EN LA CLAUSURA DEL VIII ENCUENTRO MUNDIAL DE LAS FAMILIAS


Hoy la Palabra de Dios nos sorprende con un lenguaje alegórico fuerte que nos hace pensar. Un lenguaje alegórico que nos desafía pero también estimula nuestro entusiasmo.

 En la primera lectura, Josué dice a Moisés que dos miembros del pueblo están profetizando, proclamando la Palabra de Dios sin un mandato. En el Evangelio, Juan dice a Jesús que los discípulos le han impedido a un hombre sacar espíritus inmundos en su nombre. Y aquí viene la sorpresa: Moisés y Jesús reprenden a estos colaboradores por ser tan estrechos de mente. ¡Ojalá fueran todos profetas de la Palabra de Dios! ¡Ojalá que cada uno pudiera obrar milagros en el nombre del Señor!

 Jesús encuentra, en cambio, hostilidad en la gente que no había aceptado cuanto dijo e hizo. Para ellos, la apertura de Jesús a la fe honesta y sincera de muchas personas que no formaban parte del pueblo elegido de Dios, les parecía intolerable. Los discípulos, por su parte, actuaron de buena fe, pero la tentación de ser escandalizados por la libertad de Dios que hace llover sobre «justos e injustos» (Mt 5,45), saltándose la burocracia, el oficialismo y los círculos íntimos, amenaza la autenticidad de la fe y, por tanto, tiene que ser vigorosamente rechazada.

 Cuando nos damos cuenta de esto, podemos entender por qué las palabras de Jesús sobre el escándalo son tan duras. Para Jesús, el escándalo intolerable es todo lo que destruye y corrompe nuestra confianza en este modo de actuar del Espíritu.


Nuestro Padre no se deja ganar en generosidad y siembra. Siembra su presencia en nuestro mundo, ya que «el amor no consiste en que nosotros hayamos amado primero a Dios, sino en que Él nos amó primero» (1Jn 4,10). Amor que nos da la certeza honda: somos buscados por Él, somos esperados por Él. Esa confianza es la que lleva al discípulo a estimular, acompañar y hacer crecer todas las buenas iniciativas que existen a su alrededor. Dios quiere que todos sus hijos participen de la fiesta del Evangelio. No impidan todo lo bueno, dice Jesús, por el contrario, ayúdenlo a crecer. Poner en duda la obra del Espíritu, dar la impresión que la misma no tiene nada que ver con aquellos que «no son parte de nuestro grupo», que no son «como nosotros», es una tentación peligrosa. No bloquea solamente la conversión a la fe, sino que constituye una perversión de la fe.

 La fe abre la «ventana» a la presencia actuante del Espíritu y nos muestra que, como la felicidad, la santidad está siempre ligada a los pequeños gestos. «El que les dé a beber un vaso de agua en mi nombre –dice Jesús, pequeño gesto– no se quedará sin recompensa» (Mc 9,41). Son gestos mínimos que uno aprende en el hogar; gestos de familia que se pierden en el anonimato de la cotidianidad pero que hacen diferente cada jornada. Son gestos de madre, de abuela, de padre, de abuelo, de hijo, de hermanos. Son gestos de ternura, de cariño, de compasión. Son gestos del plato caliente de quien espera a cenar, del desayuno temprano del que sabe acompañar a madrugar. Son gestos de hogar. Es la bendición antes de dormir y el abrazo al regresar de una larga jornada de trabajo. El amor se manifiesta en pequeñas cosas, en la atención mínima a lo cotidiano que hace que la vida siempre tenga sabor a hogar. La fe crece con la práctica y es plasmada por el amor. Por eso, nuestras familias, nuestros hogares, son verdaderas Iglesias domésticas. Es el lugar propio donde la fe se hace vida y la vida crece en la fe.

 Jesús nos invita a no impedir esos pequeños gestos milagrosos, por el contrario, quiere que los provoquemos, que los hagamos crecer, que acompañemos la vida como se nos presenta, ayudando a despertar todos los pequeños gestos de amor, signos de su presencia viva y actuante en nuestro mundo.

 Esta actitud a la que somos invitados nos lleva a preguntarnos, hoy, aquí, en el final de esta fiesta: ¿Cómo estamos trabajando para vivir esta lógica en nuestros hogares, en nuestras sociedades? ¿Qué tipo de mundo queremos dejarle a nuestros hijos? (cf. Laudato si’, 160). Pregunta que no podemos responder sólo nosotros. Es el Espíritu que nos invita y desafía a responderla con la gran familia humana. Nuestra casa común no tolera más divisiones estériles. El desafío urgente de proteger nuestra casa incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, porque sabemos que las cosas pueden cambiar (cf. ibid., 13). Que nuestros hijos encuentren en nosotros referentes de comunión, no de división. Que nuestros hijos encuentren en nosotros hombres y mujeres capaces de unirse a los demás para hacer germinar todo lo bueno que el Padre sembró.


De manera directa, pero con afecto, Jesús dice: «Si ustedes, pues, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?» (Lc 11,13) Cuánta sabiduría hay en estas palabras. Es verdad que en cuanto a bondad y pureza de corazón nosotros, seres humanos, no tenemos mucho de qué vanagloriarnos. Pero Jesús sabe que, en lo que se refiere a los niños, somos capaces de una generosidad infinita. Por eso nos alienta: si tenemos fe, el Padre nos dará su Espíritu.

 Nosotros los cristianos, discípulos del Señor, pedimos a las familias del mundo que nos ayuden. Somos muchos los que participamos en esta celebración y esto es ya en sí mismo algo profético, una especie de milagro en el mundo de hoy, que está cansado de inventar nuevas divisiones, nuevos quebrantos, nuevos desastres. Ojalá todos fuéramos profetas. Ojalá cada uno de nosotros se abriera a los milagros del amor para el bien de su propia familia y de todas las familias del mundo –y estoy hablando de milagros de amor-, y poder así superar el escándalo de un amor mezquino y desconfiado, encerrado en sí mismo e impaciente con los demás. Les dejo como pregunta para que cada uno responda –porque dije la palabra “impaciente”-: ¿En mi casa se grita o se habla con amor y ternura? Es una buena manera de medir nuestro amor.

 Qué bonito sería si en todas partes, y también más allá de nuestras fronteras, pudiéramos alentar y valorar esta profecía y este milagro. Renovemos nuestra fe en la palabra del Señor que invita a nuestras familias a esta apertura; que invita a todos a participar de la profecía de la alianza entre un hombre y una mujer, que genera vida y revela a Dios. Que nos ayude a participar de la profecía de la paz, de la ternura y del cariño familiar. Que nos ayude a participar del gesto profético de cuidar con ternura, con paciencia y con amor a nuestros niños y a nuestros abuelos.

 Todo el que quiera traer a este mundo una familia, que enseñe a los niños a alegrarse por cada acción que tenga como propósito vencer el mal –una familia que muestra que el Espíritu está vivo y actuante– y encontrará gratitud y estima, no importando el pueblo o la religión, o la región, a la que pertenezca.

Que Dios nos conceda a todos ser profetas del gozo del Evangelio, del Evangelio de la familia, del amor de la familia, ser profetas como discípulos del Señor, y nos conceda la gracia de ser dignos de esta pureza de corazón que no se escandaliza del Evangelio. Que así sea

miércoles, 23 de septiembre de 2015

La familia que vive la alegría de la fe la comunica de manera natural. Esa familia es la sal de la tierra y la luz del mundo; es la levadura de la sociedad.






El Arzobispo Charles Chaput, inauguró el Encuentro Mundial de las Familias Filadelfia 2015 al que asistirá el Papa Francisco los días 26 y 27 de septiembre.

El Arzobispo de Filadelfia se dirigió a los miles de asistentes a este importante evento eclesial y mundial: “este es un momento para que el hemos trabajado y por el que hemos rezado los últimos tres años. Entonces, mirando a esta multitud de hermosos rostros hoy, siento una alegría al poder decir finalmente: bienvenidos al Encuentro Mundial de las Familias y bienvenidos a Filadelfia, la ciudad del amor fraternal”.

El mismo día en que el Papa Francisco llegó a Estados Unidos, precisamente a Washington D.C., Mons. Chaput recordó que “Filadelfia es una ciudad rica en historia, es donde nació Estados Unidos y donde se elaboró la declaración de independencia y la Constitución, pero lo que celebramos ahora es una celebración del futuro”.

“El futuro está vivo en el alma de cada uno de las familias peregrinas, que han venido aquí desde todo el mundo, para dar testimonio de la belleza del matrimonio y la vida familiar”, dijo.
Mons. Chaput afirmó luego que “Dios es bueno y nos ama con el celo de un padre y la ternura de una madre, y su Iglesia le da la bienvenida a la gente –no solo a los católicos, sino a los amigos de otros credos y personas de buena voluntad– que se unen a nosotros en estos días para una experiencia de alegría y hermandad”.

El Arzobispo de Filadelfia recordó luego que hace casi 300 años, en 1732 en esa ciudad, “once personas asistieron a la primera misa de un jesuita (P. Joseph Greaton). Este fin de semana otro jesuita (el Papa Francisco) celebrará la Misa para nosotros y congregará a decenas de millones de gente aquí, en Norteamérica y Latinoamérica, y en todo el mundo”.

“La lección es simple. Dios reconfigure el mundo a través de la gente y las familias que lo aman. Esta semana es un tiempo de gracia, un tiempo en el que Dios se mueve entre nosotros. Que él derrame su coraje, su alegría y su paz en todos nuestros corazones”, concluyó.


Fuente : Aciprensa

lunes, 21 de septiembre de 2015

Reflexión del Papa Francisco sobre el matrimonio y la familia


El pasado miércoles, 16 de septiembre, en la Audiencia General el Papa Francisco nos dirigía las siguientes palabras:

 


Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Esta es nuestra reflexión conclusiva sobre el tema del matrimonio y la familia. Estamos en vísperas de acontecimientos hermosos y arduos, que están directamente relacionados con este gran tema: el Encuentro mundial de las familias en Filadelfia y el Sínodo de los obispos aquí, en Roma. Ambos tienen resonancia mundial, que corresponde a la dimensión universal del cristianismo, pero también al alcance universal de esta comunidad humana fundamental e insustituible que es precisamente la familia.

El paso actual de la civilización parece marcado por los efectos a largo plazo de una sociedad administrada por la tecnocracia económica. La subordinación de la ética a la lógica del provecho dispone de medios ingentes y de enorme apoyo mediático. En este escenario, una nueva alianza del hombre y de la mujer no solo es necesaria, sino también estratégica para la emancipación de los pueblos de la colonización del dinero. Esta alianza debe volver a orientar la política, la economía y la convivencia civil. Decide la habitabilidad de la tierra, la transmisión del sentimiento de la vida, los vínculos de la memoria y de la esperanza. De esta alianza, la comunidad conyugal-familiar del hombre y de la mujer es la gramática generativa, podríamos decir, el «lazo de oro». Toma la fe de la sabiduría de la creación de Dios, que no ha confiado a la familia el cuidado de una intimidad que es fin en sí misma, sino el emocionante proyecto de hacer «doméstico» el mundo. Precisamente la familia está al inicio, en la base de esta cultura mundial que nos salva; nos salva de tantos, tantos ataques, de tantas destrucciones, de tantas colonizaciones, como la del dinero o de las ideologías que amenazan tanto al mundo. La familia es la base para defenderse.


Precisamente en la Palabra bíblica de la creación hemos tomado nuestra inspiración fundamental para nuestras breves meditaciones del miércoles sobre la familia. A esta Palabra podemos y debemos recurrir nuevamente con amplitud y profundidad. Es un gran trabajo el que nos espera, pero también muy estimulante. La creación de Dios no es una simple premisa filosófica: es el horizonte universal de la vida y de la fe. No hay un designio divino diverso de la creación y de su salvación. Por la salvación de la criatura —de toda criatura— Dios se hizo hombre: «Por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación», como dice el Credo. Y Jesús resucitado es «primogénito de toda criatura» (Col 1, 15). El mundo creado está confiado al hombre y a la mujer: lo que sucede entre ellos deja la impronta en todo. Su rechazo de la bendición de Dios desemboca fatalmente en un delirio de omnipotencia que arruina todas las cosas. Es lo que llamamos «pecado original». Y todos venimos al mundo con la herencia de esta enfermedad.


No obstante esto, no somos malditos ni estamos abandonados a nosotros mismos. Al respecto, el antiguo relato del primer amor de Dios por el hombre y la mujer ya tenía páginas escritas a fuego. «Pongo hostilidad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y su descendencia» (Gn 3, 15 a). Son las palabras que Dios dirige a la serpiente engañadora, encantadora. Mediante estas palabras Dios marca a la mujer con una barrera protectora del mal, a la que puede recurrir —si quiere— para cada generación. Quiere decir que la mujer lleva una bendición secreta y especial, para la defensa de su criatura del Maligno. Como la Mujer del Apocalipsis, que corre a esconder al hijo del Dragón. Y Dios la protege (cf. Ap 12, 6).


Pensad qué profundidad se abre aquí. Existen muchos lugares comunes, a veces incluso ofensivos, sobre la mujer tentadora que inspira el mal. En cambio, hay espacio para una teología de la mujer que esté a la altura de esta bendición de Dios para ella y para la generación.

En todo caso, la misericordiosa protección de Dios respecto al hombre y a la mujer jamás se pierde para ambos. No olvidemos esto. El lenguaje simbólico de la Biblia nos dice que antes de alejarlos del jardín del Edén, Dios les hizo al hombre y a la mujer túnicas de piel y los vistió (cf. Gn 3, 21). Este gesto de ternura significa que, incluso en las dolorosas consecuencias de nuestro pecado, Dios no quiere que permanezcamos desnudos y abandonados a nuestro destino de pecadores. Esta ternura divina, esta solicitud por nosotros, la vemos encarnada en Jesús de Nazaret, Hijo de Dios «nacido de mujer» (Gál 4, 4). Y el mismo san Pablo dice una vez más: «Siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por nosotros» (Rm 5, 8). Cristo, nacido de mujer, de una mujer. Es la caricia de Dios sobre nuestras llagas, sobre nuestros errores, sobre nuestros pecados. Pero Dios nos ama como somos y quiere llevarnos adelante con este proyecto, y la mujer es la más fuerte, la que lleva adelante este proyecto.

La promesa que Dios hace al hombre y a la mujer, en el origen de la historia, incluye a todos los seres humanos, hasta el fin de la historia. Si tenemos suficiente fe, las familias de los pueblos de la tierra se reconocerán en esta bendición. De todos modos, quienquiera que se deje conmover por esta visión, independientemente del pueblo, la nación o la religión a la que pertenezca, ¡póngase en camino con nosotros! Será nuestro hermano y nuestra hermana, sin hacer proselitismo. Caminemos juntos con esta bendición y con este objetivo de Dios de hacernos a todos hermanos en la vida, en un mundo que va adelante y nace precisamente de la familia, de la unión del hombre y la mujer.
¡Que Dios os bendiga, familias de todos los rincones de la tierra! ¡Que Dios os bendiga a todos!